Y ESTE ES EL 2º CAPÍTULO (Q TMBN ES MU LARGO)... Xd

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 Poco a poco me fui acercando hacia el mercado y los gritos se iban oyendo más y más. Al final, llegué a la desembocadura de la calle en la plaza. Los gritos ya retumbaban en mis oídos. Cautelosamente, me asomé para averiguar qué estaba pasando y lo que vi me dejó atónita:
Los gritos procedían de una niña muy delgada, que estaba hecha un ovillo contra la pared, la cabeza tapada por los brazos.
No me di cuenta de qué era lo que la hacía gritar tan desesperadamente hasta que un rayo que anunciaba el comienzo de una tormenta lo iluminó.
Una gran sombra negra daba vueltas alrededor de la niña una y otra vez, amenazadoramente. Era realmente aterradora.
Al verla, algo se despertó dentro de mí. Una sensación (otra) de poder y energía que nunca había experimentado. Esta, junto a la sensación que había sentido anteriormente, me provocaron unas ganas irrefrenables de salir y enfrentarme contra esa sombra. Tales eran esas ganas que, sin pensármelo dos veces, me planté en el centro de la plaza.
La sombra se volvió bruscamente y la niña dejó de gritar…
-¡Déjala en paz!
La sombra emitió un sonido parecido al chocar de dos sartenes. Se estaba riendo. Dejó de girar alrededor de la niña y se acercó a mi. Pero yo no me dejé intimidar. Me quedé inmóvil y mirando al frente fijamente mientras ella daba vueltas lentamente a mi alrededor. Aún se reía. Pero ella no sabía de lo que yo era capaz en aquellos momentos. No, ella no lo sabía…
El odio y una repentina furia que me invadían eran más fuertes que el miedo que sentía hacia esa sombra que me amenazaba. Al fin y al cabo, yo era una princesa, se supone que debía ser valiente, y defender a mis súbditos de seres peligrosos aunque pusiera mi vida en ello, ¿no?
Así que apreté los puños y le miré a la… a lo que supongo que sería su cara.
Me horroricé.
Aquella sombra lo único que tenía eran unos ojos muy extraños y terroríficos. Eran blancos, pero tenían doce puntitos que los rodeaban, y dos palos, uno más largo que el otro, los cuales estaban ahora señalando a dos puntitos diferentes.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo, y apreté más los puños, hasta hacerme daño. De repente, la sombra paró y miró hacia una calle. Yo miré también hacia allí, y vi a Hilda corriendo hacia aquí, y agitando los brazos.
Yo le grité que no se acercara, pero ella no hizo caso, y vino gritando mi nombre, los pelos revueltos por la carrera. Y se quedó parada al observar  la escena. La sombra se acercó lentamente hacia ella.
Yo , de repente, me había quedado paralizada, y no podía ayudar a mi aya… sólo podía gritar.
La niña seguía sollozando, pero al menos no con tanta fuerza como antes. Su llanto se había aplacado un poco, pues la sombra había dejado de acosarla, pero aún miraba aterrada como se iba aproximando hacia Hilda, lenta pero inexorablemente.
Imágenes horribles me invadían, y eso hacía que esa energía que se estaba desatando dentro de mi creciera. Imágenes de Hilda gritando de dolor, mientras la sombra se cernía sobre ella…
Por su parte, mi aya verdadera también se había quedado totalmente rígida, mirando a aquel ser. Su piel iba perdiendo rápidamente su rosado color, y sus ojos, literalmente, se le salían de las órbitas.
Como en las imágenes que se me aparecían, la sombra se cernió sobre Hilda. Pero, al contrario que en estas la mujer no emitió sonido alguno. Se limitó a mover los labios rápidamente, pronunciando palabras que desde mi situación no pude oír.
Mi mente se nubló.
Aquella cosa iba a hacerle daño a la única persona que me había cuidado y protegido desde que nací. A la que me enseñó y me quiso como nadie. Aunque era un poco mandona, Hilda era la única persona que me quedaba. Y no iba a permitir que le hicieran daño.
Al pensar esto, de repente la energía que se me había estado acumulando se disparó. De mi cuerpo empezaron a brotar pequeñas chispas. Luego más grandes. Y, finalmente, una luz dorada me envolvió, y miles de rayos se dispersaron hacia todos lados desde mi cuerpo. Energía transformada en increíbles rayos que iluminaron la plaza durante unos instantes, como si hubiera salido de nuevo el sol, y se hubiera multiplicado su luz…pues desde que aquél ser había llegado a la ciudad, todo se había oscurecido, como si un dragón se hubiera tragado las estrellas.
Grité de rabia…
Y de repente, todo lo que me rodeaba desapareció.
Lo único que sentí antes de perder el conocimiento fue que me levantaban y me transportaban con ligereza y suavidad, como si fuera una pluma…
27/04/2006 20:06 Autor: celiadelgado. Enlace permanente. Tema: RELATOS.

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Autor: paola

holaaaaa haces cuenta...
llamame

Fecha: 06/06/2006 17:56.



Autor: Anónimo

que me tienes miedo

Fecha: 06/06/2006 17:57.


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