|
Y CON TOOS USTEDES:AQUÍ VIENE EL 4º CAPÍTULOOO¡¡¡¡¡¡¡¡¡ 4Me desperté en un lugar muy familiar: mi cuarto. Me hallaba tendida sobre la cama, aún con mi vestido de paseo, y cubierta de sudor. Respiré hondo y busqué con la mirada a Hilda. Esperaba encontrarla a los pies de mi cama, velando por mis sueños, como cada vez que me iba a dormir. Estaba pensando eso cuando todos los recuerdos vinieron a mi mente: aquella terrorífica sombra, la niña llorando y Hilda… ¿y Hilda? Me levanté rápidamente, aunque mis pocas fuerzas casi me hacen caer de nuevo. Recorrí todo lo deprisa que pude la estancia, y bajé a la habitación de abajo, donde Hilda y yo solíamos comer… Allí me encontré a varios guardias, que se alarmaron al verme. -¡On, asecnirp Aritnem, on edeb rajab íuqa! Esayab. - On os osneip olrecah.-respondí yo firmemente- ¿Ednod atse Hilda? -Aroha on edeup rev a us aya. El somagor euq es ayav.-Me dijeron ellos, empujándome hacia la puerta. -¡ON! OREIUQ REV A IM AYA. ¿EDNOD ATSÉ? Estos malditos pesados ya me estaban empezando a cansar, y yo a ellos también. Y justo cuando uno de los guardias iba a perder la compostura, una voz que me resultó familiar me llamó débilmente: -Aritnem nev… Me acerqué lentamente hacia la procedencia de aquellos susurros. Provenían de una cama que se hallaba en un rincón de la estancia. -No tengas miedo, pequeña. Estaba utilizando el lenguaje humano… ése lenguaje sólo lo conocíamos dos personas: ¡Hilda y yo! La alegría me invadió, y corrí hacia la cama. Pero en cuanto me asomé a ver a mi aya no pude evitar gritar. Ésa no era Hilda. ¿Qué había sido de aquella piel sonrosada? ¿Y de aquél pelo fuerte y sedoso? Esta persona no me recordaba a Hilda para nada… Ahora la piel era pálida como la de los muertos, seca y llena de… arrugas. Y su pelo estaba lacio, fino y blanco como la nieve. No hay nadie que responda a ésta descripción en Oldawa, todo el mundo vive cientos de años con el mismo aspecto. Y nadie ha envejecido nunca. Sólo conocemos la vejez a través de los cuentos que nos leen, y que, al parecer, han ido pasando de generación en generación. Cuentos fantásticos. Esto es algo FUERA DE LO NORMAL. Con razón los guardias estaban tan conmocionados… -Aritnem, corazón, no me va a pasar nada.-Me dijo ella con su voz tranquilizadora, ahora más ronca y apagada- Escucha, acércate. Al fin y al cabo, se trataba de mi aya, ¿no? No tendría que sufrir repelús de ningún tipo… así que me acerque más a ella. -Hilda, ¿qué te han hecho? -No me queda mucho tiempo, así que te contaré todo lo que pueda. -¿De qué estás hablando? ¿¡Hilda, qué te pasa!? -Aritnem, por favor, déjame hablar. Tragué saliva y asentí. Hilda estaba demasiado cariñosa. “¿Te acuerdas de cómo eras de pequeña? No, claro que no te acuerdas. Tú naciste en una casa terrestre, de unos padres humanos. Te encantaban las tormentas… te gustaba ver la energía en su mayor plenitud, por muy peligrosa que resultase. Un día saliste de casa cuando la tormenta estaba en su mayor intensidad. Rayos caían por todas partes. Los truenos resonaban en tus oídos, y la lluvia te despejaba la mente. ¿No es así? Asentí, aunque extrañada. Hilda no sabía nada sobre mi anterior vida… ¿o sí? “Tus padres intentaron impedir que salieras, pero tú, como de costumbre, los ignoraste. Y de repente, te cayó uno de los muchos rayos que iluminaban el cielo. Y desapareciste. Del resto seguro que te acuerdas.” Sí, cómo me iba a olvidar de cuando me hallé de repente en un bosque profundo y oscuro…Estuve buscando la salida durante horas, sin resultados. Lo único que encontré fueron árboles y más oscuridad. De vez en cuando se oía algún graznido o pitido, lo que me asustaba bastante. Incluso vi a sombras esconderse rápidamente tras los árboles, y acecharme tras éstos, sus ojos reluciendo amenazadoramente. Pero hubo unos instantes en los que el bosque entero guardó silencio completamente, lo que lo hizo aún más amenazador aún… Y yo empecé a inquietarme de verdad. De momento, un agobio empezó a extenderse por todo mi cuerpo (ya se ve que soy como un imán para las sensaciones extrañas). La sensación de estar atrapada como un ratón en una ratonera. La sensación de desolación que da el no poder escapar. Una sombra con ojos brillantes se me acercaba, envolviéndome. Y no podía gritar, ni moverme. La sombra se cernía sobre mí… yo gritaba e intentaba revolverme, pero era en vano. Jadeé, pensando que era el fin, y que todo había terminado para mí… Y entonces llegó Hilda. Fue avanzando lentamente hasta acercarse a mí y a la sombra. Nos miraba sin que un solo atisbo de miedo se reflejara en su mirada. Reconozco que me impresionó enormemente…Pronunció unas palabras muy extrañas y cielo y tierra se removieron, para dejar paso a unos imponentes rayos que cayeron alrededor de nosotros, sin rozarnos. Esos rayos que a mí tanto me gustaban, pero que a partir de ése día odio… Mi salvadora me rescató de las garras de aquel ser, y yo me escondí tras ella, sollozando, y lo único que pude ver fue como uno de aquellos rayos que caían le acertaba de lleno a la sombra, sin duda por obra de Hilda… (Que quede claro que yo aún desconocía la identidad de la mujer) La sombra fue envuelta por el rayo, y momentos después desapareció sin dejar rastro, junto a la tormenta creada por Hilda. Más tarde, los ciudadanos de la Latipac Atnalp me nombraron su princesa, y edificaron una torre para que me sirviera de vivienda. Mi torre. Y Hilda se presentó voluntaria para convertirse en mi aya, y por lo tanto, para cuidarme y hacerse cargo de mí. Y ésta es mi historia… ¡Un momento! Las piezas del puzzle encajaban: la sombra era idéntica en los dos casos, así que debió ser la misma… los rayos, la niña… ¡a la niña que lloraba también le debió caer un rayo, y por eso apareció en la plaza de la Latipac Atnalp! Claro que siempre podía ser una simple niña Oldawense. Pero si mal no recordaba, en la plaza no había ni un alma, así que las probabilidades de que una niña tan pequeña apareciera así por las buenas en esas circunstancias era prácticamente nulas. Así que tendría que ser humana. Y en cuanto ala sombra… la sombra desapareció la primera vez gracias a un rayo provocado por Hilda (en Oldawa el emplear la magia es un acto corriente)… me pregunté si uno de mis rayos le habría hecho desaparecer… Y Hilda… ¿eso es lo que pasa cuando la sombra te atrapa? Las dudas bullían en mi mente. Mi aya, al ver mi cara pensativa, adivinó lo que acababa de descubrir. -Aritnem, dime, ¿te has preguntado alguna vez por qué mi nombre no se pronuncia al revés, en el idioma séver? Pues la verdad es que no. Para mi Hilda siempre había sido así, Hilda. Nunca había dudado nada, lo veía todo tan claro…antes. -Yo también fui humana, Aritnem. ¡Claro, por eso era la única persona que conocía el idioma terrestre! Hilda me cogió las manos con las suyas, huesudas y pálidas, haciendo que un escalofrío me recorriera de pies a cabeza (otra vez). En sus ojos había un destello de cariño, pero también… de tristeza. -¿Sabes por qué te nombraron los oldawenses su princesa, a mí tu aya, y nos llevaron a esta torre, Aritnem? Negué con la cabeza. -Dime, ¿qué harías tú si fueras terrestre, no supieras nada sobre este mundo y de repente apareciera por el cielo de tu ciudad un dragón? -Lo…encerraría. Supongo. Mi aya asintió, complacida. -Pues eso es lo que nos han hecho a nosotras, cielo. Los oldawenses consideran al género humano una amenaza, y es lo más natural, pues todo ser vivo teme lo que o conoce. Y en este caso temían de nosotras, una simple mujer y una niña… “Nos consideran peligrosas, Aritnem. Por eso nos alejaron de la capital. Por eso vivimos en una torre. El título de princesa fue una excusa para traernos aquí, corazón. Recuérdalo. No me podía creer lo que estaba diciendo mi aya. Miré hacia los soldados, (los que nos observaban algo asustados, a causa del lenguaje que estábamos utilizando), y no pude contener el extraño fuego que empezaba a arder en mi interior. El fuego de sentirse traicionada, de creer en algo que nunca había existido, que sólo había servido para encubrir una verdad espeluznante… Pero no pude concentrarme por mucho tiempo en ése odio, porque Hilda habló de nuevo: -Aritnem, no odies a nadie por lo que nos han hecho, pues recuerda que tú habrías hecho lo mismo… vive tranquila y… no… -¡¡¡¡Hilda!!!! ¿Qué pasa? ¡¡¡¡Hilda, responde!!!! Hilda no terminó la frase. Exhaló su último suspiro y murió. Comentarios » Ir a formulario
Hola Celia!!!!
estoy con unos amig@ en casa, y como solo hablan de cosas que a mi me importa un bledo, pues te escribo. me mola tu página, pero podrías aumentar un poco más la letra, es que es mini...je je . sales muy mona en tus fotos... la verdad es que resaltan mucho tus curvas...ja ja ja... te echaré muchísimo de menos cuando te vaias al instituto, y espero que no me olvides... pero tu tranqui q Fecha: 18/06/2006 19:11.
Hola Celia!!!!
estoy con unos amig@ en casa, y como solo hablan de cosas que a mi me importa un bledo, pues te escribo. me mola tu página, pero podrías aumentar un poco más la letra, es que es mini...je je . sales muy mona en tus fotos... la verdad es que resaltan mucho tus curvas...ja ja ja... te echaré muchísimo de menos cuando te vaias al instituto, y espero que no me olvides... pero tu tranqui que nos veremos. Bueno, que me estoy enrollando, Bay.... Fecha: 18/06/2006 19:11.
ola no nos conoces pero nos mola tu blog un huevo....nos gustaria conocerte aunque no sabemos como hbr si pones tu msn en el blog y ya hablarems....SUSI & MELA ROEDORAS NATAS
Fecha: 02/05/2007 17:40.
hola! estoy aki de kasualidad, no se de qe va esta pagina... jejeje. lo qe si, molan los dibujos jejeje.
esqe estaba enredando, buskando kosas kon mi nombre, HILDA, y akie stoy! jejje. besos. leftife@hotmail.com Fecha: 03/07/2007 00:22. |
*VivO pArA DeMoStRaR lO iMpOsIbLe*Felices los que nada esperan, porque nunca serán defraudados...
TemasArchivos
Enlaces
|