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EL 8º Y 9º CAPÍTULO VIENEN EN UN 2x1!!!!!!![]() Por fin las puertas de la sala se abrieron, y los jefes de Oldawa se asomaron desde sus asientos, impacientes por conocer al muchacho elegido para cumplir la misión que tenían urgentemente que realizar. Por el bien de Oldawa, por supuesto. Y más de uno tuvo que hacer un esfuerzo por contener la sonrisa. Era perfecto. Mirada firme, paso decidido, y (como advirtieron agradablemente Firella, Delta y Stella Storm), se trataba de un fantasma bastante agraciado. El muchacho caminó hasta situarse en el centro del círculo, mientras la reina de las Staress volvía a su asiento. -¿Y bien? ¿Puedo conocer el motivo de esta reunión? Preguntó, mientras estudiaba las fracciones de cada uno de los allí presentes. Cervantes, como rey representante de los fantasmas, tomó la palabra el primero: -Egroj, ¿te acuerdas de tu deseo? -Enheas, me llamo Enheas-contesto el fantasma, algo incómodo-. Y si, claro que me acuerdo. -Solicitaste estar cerca de la princesa Aritnem, ¿no es así? Comento lentamente Firella, con voz calmada y relajante. -Si. -Pues bien, he aquí nuestro encargo.-Repuso Rodarepme, al tiempo que se levantaba. El muchacho enarcó la ceja. -Un momento, ¿encargo? -No te asustes, chico. Eres nuestro elegido. Es un cargo de honor. -Bien. ¿Y qué debería hacer, altezas? La respuesta de Rodarepme fue rapidísima, y la pronunció sólo después de mirar desesperadamente las caras de sus compañeros, como suplicándoles ayuda. -Tendrás que espiar a la princesa Aritnem. Mas el chico no se alarmó ni se enfadó, como todos esperaban. Únicamente sonrió. -Bien. 9-¿No te importa, pues, vigilar a la persona por la que has sacrificado tu cuerpo, y a la que seguro que querías proteger pon encima de todo? Preguntó Stella, visiblemente decepcionada por la reacción del fantasma. -Con todo el respeto, alteza, me consta que mis elecciones son únicamente mías. Ustedes querían que yo cumpliera una misión, y yo he accedido a realizarla-contestó serenamente Enheas-. Mas, ya que voy a vigilar a la princesa…me gustaría saber, al menos, a qué se debe mi intervención. -¡Ja, ja, ja! Bien, bien- aplaudió Rodarepme, agarrándose la gran barriga, cómo si temiese que se le fuera a caer de un momento a otro-. Eres un muchacho agudo, de eso no cabe la menor duda. Así que te lo vamos a explicar. ¿Cervantes? Cervantes se incorporó en su silla y tras lanzarle a Rodarepme una mirada heladora, se dispuso a relatar los hechos de su “original” modo: -La princesa Aritnem planea destruir Oldawa. Los libros de la Sala Prohibida nos informaron de que hace poco, la princesa retiró uno de su lugar. Eso no quiere decir nada bueno… -Ignora la primera parte. Y sólo son suposiciones… Se apresuró a añadir Firella. - Y desean que yo aclare sus suposiciones, ¿no es así? -Así es. -Será un honor. Zanjó Enheas, haciendo una teatral reverencia. -Bien, pues- Delta, la que hasta entonces se había dedicado únicamente a mirar aburrida la conversación, se levantó de repente.-siendo así, permitidme acompañaros hasta la salida. Anduvieron por tortuosos y zigzagueantes pasillos de mármol, atravesaron 38 puertas de madera labrada y al final llegaron a la puerta principal de Zityaren. Era una puerta imponente, de cristal aparentemente delicado, pero aun la más fuerte de las espadas no podría ni hacerle un rasguño… Imágenes de bellas Nurvas se hallaban esculpidas en las columnas que rodeaban la puerta, y un mosaico con la imagen de unas Nurvas sentadas en una roca, hechizando con su voz a unos marineros, adornaba el tímpano. Delta silbó, y unas cuantas Nurvas abrieron la pesada puerta, dando paso a un tifón que se planto en el centro de la sala, haciendo que todos saliesen despedidos hacia atrás (todos menos los fantasmas, a quienes el aire no afectaba, y, por supuesto, las propias Nurvas). Otro silbido de Delta, y el tifón salió fuera de la habitación y se situó en el borde de la puerta que comunicaba con el exterior. -Bien, ¿todos preparados? -Si, Delta, ya lo hemos hecho otras veces. Respondió Firella, incorporándose. -¡Pues hala!… ya os podéis ir. Contesto ofendida la reina de las Nurvas, cruzándose de brazos. -…Empieza tú, Rodarepme. Apremió Stella Storm. Rodarepme se incorporó y se acercó al fantasma. Principalmente le intentó estrechar la mano, pero luego de varias miradas significativas, se apresuró a desearle suerte efusivamente, y, avergonzado, se internó en el tifón. Giró sobre si mismo varias veces, cada vez más deprisa, y momentos después desapareció. Acto seguido, Cervantes le estrechó la mano (pues él era el único que podía), y también desapareció en el tifón. Luego vinieron Grounf y su traductor. Grounf, lo único que pronunció (según su traductor) fue un seco “hasta luego”. Posteriormente, Firella y Delta tuvieron dos largas discusiones: una por despedirse antes de Enheas (en la que ganó Firella), y otra aún más encarnizada; por la resistencia de Firella y de sus acompañantes a internarse en el gran tifón de agua. En esta ganó Delta, gracias a un fuerte empujón. Después de esto, la reina de las Nurvas se retiró a sus aposentos con la cabeza bien erguida. Sólo quedaba la reina de las Staress por despedirse del chico. Se le acercó, y le deseó suerte, al igual que los demás. Mas cuando estaba a punto de internarse en el tifón, se volvió hacia él y le preguntó: -Muchacho… ¿tú amas a la princesa? Enheas respondió fríamente. -Alteza, como ya le dije antaño, mis asuntos son únicamente de mi incumbencia. Lamento decepcionarle, pero no he cambiado de opinión. La reina de las Staress miró fijamente al fantasma durante unos instantes, y luego, en silencio, se internó en el torbellino, la melena verde oliva envolviéndole... PD: Para los que les guste el Final Fantasy para Play Station (creo), aquí teneis un vídeo-tributo-publicidad, miradlo como como queráis. A mí me encanta: http://www.youtube.com/watch?v=dRv1FRW1-18 Comentarios » Ir a formulario |
*VivO pArA DeMoStRaR lO iMpOsIbLe*Felices los que nada esperan, porque nunca serán defraudados...
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