|
Capítulo 19!!!![]() ¿Real? Volé y volé durante horas, olvidándome del tiempo y del cansancio, sin parar, únicamente con la idea fija en la cabeza de escapar de aquél castillo, de alejarme de las Nurvas; de ser libre. Por suerte, el cuerpo del fantasma no pesaba, y no me incomodó durante el viaje. Atravesé nubes y me acerqué mucho al sol, dejando que el calor me aliviara un poco los músculos. Enheas proyectaba un arcoiris cuando la luz lo atravesaba. Que gracioso. Al fin, llegué al bosque de los Pájaros Terrestres, y me precipité hacia abajo, internándome entre la espesura, hasta aterrizar sobre un lecho de hojas secas y cubiertas de barro. Me transformé de nuevo en princesa, y deposité a Enheas en el suelo. Ahora sí que no pude evitar caerme al suelo y rendirme al sueño entre tanta oscuridad. Cuando me desperté (con una jaqueca latente en las sienes), vi que el fantasma seguía a mi lado, para variar. Sonreí para mis adentros: Enheas estaba roncando. Era normal, ahora que había perdido sus poderes, era más normal que nunca; ya no tenía la frialdad y el aura de misterio que le solían aislar. Lo zarandeé un poco. Él abrió los ojos lentamente, pero no sonrió. Su habitual cara seria no había cambiado. -¿Qué ha pasado? -Es largo de contar. Me he cargado la mitad del castillo, te he rescatado y he huido. Suspiró y se tapó la cara con las manos. -¿Qué pasa? ¿Ahora me vas a decir que he hecho algo mal?-repliqué enfadada. -Aritnem-dijo él, sin fuerzas-. ¿Tú…tú crees que yo…te habría delatado? ¿En serio desconfías tanto de mí? Me había pillado. -Bueno…tú me traicionaste. -Eso es lo que tú te crees. -Eso parecía. Venga ya, ahora resulta que él me había hecho un favor. Sus ojos no me indicaban que estuviera mintiendo, pero es que… era todo tan confuso… -Está bien, entonces explícame qué es lo que intentabas hacer al entregarme a las Nurvas. ¡Ni tan siquiera me preguntaste qué era lo que me proponía cuando me viste salir de mi torre! ¡Sólo sabías que yo había cogido el libro!¡Enheas, esos seres me querían matar! -No si yo podía impedirlo. -¿¡Pero cómo!?¿Cómo pensabas impedirlo, estando drogado y en prisión? -Aritnem, cálmate… -¡No!-Me incorporé-¡Has entregado mi vida y me gustaría saber porqué sigues tan tranquilo! ¿Que ya sabías lo que iba a pasar? ¿Cómo puedes saberlo? -Me lo imaginaba-reconoció, aún tumbado en el suelo; débil-. Porque yo, Aritnem, yo… mato dragones. De repente me empecé a transformar, como cada vez que me enfadaba con Enheas. Y entonces lo comprendí todo. -Así que tú sabías que si me entregabas a las Nurvas me enfadaría contigo, y por lo tanto podría, tendría que rescatarte convertida en dragón. -Exacto. El dragón te transfirió sus genes en agradecimiento por haberle salvado la vida. Yo lo único que hice fue ayudarte a despertarlo del todo. -Es un plan muy frívolo-reconocí. -Si, pero no ha fallado, como puedes ver. ¿Ya estás más tranquila? -No. Porque tu estupendo plan tiene un fallo: ahora una horda de Nurvas le ha puesto precio a mi cabeza. Y la noticia no tardará en extenderse. Enheas sonrió con dolor. -Tranquila. Te dije que…te protegería. -Pues más te vale no decirme eso, porque si esa es tu forma de protegerme, la voy a palmar en cuanto de un paso -dije yo, correspondiendo a su sonrisa. Le puse barro frío en la frente porque tenía un poco de fiebre, y lo cubrí con mi capa. Qué complicado era cuidar de un fantasma enfermo: nunca sabía si tenía calor o frío. Además, ya no tenía mi bolso, y por lo tanto, no contaba con la ayuda de mis hierbas medicinales. Bueno, descontando que no me quedaba comida, ni agua, ni el mapa… Enheas se dejó hacer, adormilado como un niño pequeño. Los dos estábamos cansados, así que me tumbé cerca suyo (a una distancia prudencial, no quería que me pegase el catarro), y me hice un ovillo para dormir. -Enheas-le pregunté antes de cerrar los ojos-, como dragona soy… ¿bonita? (Pues sí, aún seguía yo preocupada por mi aspecto como dragona. Ya que lo era, al menos quería saber qué tal me sentaba.) -Sí-afirmó sonriendo, ya con los ojos cerrados-.Una dragona imponente… Y acto seguido comenzó a roncar. Me quedé con las ganas de saber si aquello que había dicho era conscientemente o era que ya se había dormido. De todas formas, un cumplido era un cumplido, y llegué a plantearme si no lo habría soñado ya. ¿Enheas tan considerado? ¿Aquello era real? Comentarios » Ir a formulario |
*VivO pArA DeMoStRaR lO iMpOsIbLe*Felices los que nada esperan, porque nunca serán defraudados...
TemasArchivos
Enlaces
|