
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2007. 08/04/2007GENOICIDO DEL 2004 EN RUANDA.![]() No soy muy partícipe de poner cosas tan chocantes… pero creo que tendríais que leer esto. “Francine Umurungi, 26 años, seropositiva. Tiene una hija, y cuida a la hija de su tía fallecida.” “Fuimos atacados por una banda de humus. Uno de ellos me violó una y otra vez durante una hora, y cuando terminó me dejó ahí, inconsciente. Cuando oí las balas corrí y me escondí bajo la cama. Cuando salí fue el momento más horrible de mi vida. Mi querida tía había sido asesinada. La habían violado y la sangre fluía de sus partes íntimas. Le habían puesto a su bebé encima. Todo el cuarto estaba lleno de sangre y de muertos, excepto el pequeño que mamaba del pecho de su madre muerta. Me quedé en aquél control de carretera una semana. Les vi matar, violar, arrojar a la gente a las fosas. Venían y me violaban. Venía uno y se iba. Después venía otro y se iba. No puedo contar cuantos. Cuando acabó el último, le pedí agua. Me trajo un vaso. Al beber me di cuenta de que era sangre. El hombre me dijo: “Bebe la sangre de tu hermano y vete.” Aquello fue el fin. Después d la guerra encontré a mi padre. Me decía constantemente que mi niña era mala. Que su familia asesinó a mis familiares, que no había razón para que yo la quisiese. Cuando la veo me recuerda a la violación. La primera, y la segunda, y todas las que siguieron. No puedo decir que la quiera, pero tampoco que la odie.” El País Semanal. Pone los pelos de punta. ¿Y a esto le llaman progreso? ¿A esto? ¿A que la gente que vivimos cómodamente en nuestras casas nos quedemos con la boca abierta leyendo esto mientras ocurre en la otra punta del mundo? ... 09/04/2007UMBRELLAS![]() Entrenómadas me han mandado una imagen para que haga algo con ella, un cuento o un poema, o algo así, eso me han dicho. Pues nada, aquí tenéis, espero que os guste ^^ ------------------------------------------------------------- *Umbrellas*
Caminaba sin rumbo fijo por la calle. De hecho, parecía no darse cuenta de que llamaba demasiado la atención con esa capucha roja, tan roja como las lámparas de fiesta colgadas de un lado a otro de las casas. Parecía levitar sobre el suelo, sus pies no rozaban el asfalto, y su pelo flotaba levemente a su alrededor a cada paso que daba. La calle era tan gris, tan oscura y tan muerta que era imposible que pasase desapercibida entre la gente, que, temerosa, se asomaba poco a poco a la luz del sol. Con las teces blancas como la cal y los ojos de pupilas demasiado grandes, las personas se daban la mano, y apoyados los unos a los otros traspasaban el marco de la puerta, en dirección hacia la luz. Se formó un pasillo en torno a la chica de la capucha roja, pero ella no parecía enterarse. Andaba con expresión inerte, sin darse cuenta de que toda la gente de su alrededor, seres ciegos, mudos y sordos, la admiraban hasta la envidia, como si fuese el último ángel de la Tierra, la última persona alegre, la última persona viva. Poco a poco, la chica se fue alejando, sin duda ocupada en otros asuntos. Se alejó hacia la luz, dejando a aquella gente detrás, agrupada, de cara inexpresiva pero a la vez eternamente perpleja, con una mentalidad más de piedra que de persona. Al final, lo único que vio de la niña fue su capucha roja, rodeada de un halo dorado. Luego desapareció, y la calle volvió a ser como era. Poco a poco, entre murmullos desfigurados, las personas volvieron a apoyarse las unas en las otras, y consiguieron entrar a sus casas, no sin antes mirar al cielo y suspirar por el vivo color de las lámparas de fiesta. Y es que, ¿de qué sirve poner lámparas de fiesta si nadie sale a admirarlas?
10/04/2007TARDE DE ABRIL ········![]() Era una tarde de Abril, ni demasiado cálida ni del todo fría. No había nadie en aquél lugar, y tal vez por ello le pareció que era el más adecuado. El mar retumbaba a lo lejos, incesante, y el aire olía a sal. Los pájaros volaban tranquilamente por el cielo, algo extraño, puesto que unas enormes nubes grisáceas se acercaban implacablemente por encima del mar. Una buena brisa húmeda hacía que la ropa se le pegase a la piel. A sus lados, dos árboles cargados de blancas flores se agitaban, advirtiendo de la tormenta, que tan próxima estaba ya. Algunos la encontraban muy hermosa, lo cierto era que nadie habría podido juzgarlo con exactitud. Era una criatura extraña, solitaria, con aspecto de mujer pero aparentemente sin esa mentalidad, casi nadie solía fijarse en ella, y los que lo hacían al final se rendían a su fría indiferencia. Los pétalos que algunas flores desprendían revoloteaban delante de ella, enmarcando sus labios, tan rojos como la sangre que las malas lenguas divulgaban que ella bebía para sobrevivir, y resaltando los ojos, tan claros que deslumbraban. Pero nadie se daba cuenta porque no había nadie más a su lado.
10/04/2007 18:44 Autor: celiadelgado. Enlace permanente. Tema: RELATOS No hay comentarios. Comentar. 13/04/2007FALLOS TÉCNICOS...![]() Esta es una noticia con bastante importancia. En realidad tendría que haberla puesto hace ya unos días, pero es que me daba una pereza… lo siento ^^U y bueno, además he estado muy ocupada y todo eso… en fin, al rollo. Seguro que habéis comprobado que el garito ha cambiado bastante. Pues eso se debe a que el servidor de blogia ha tenido un fallo (o eso es lo que yo creo), y la antigua plantilla que tenía puesta lo ha desordenado todo, hasta el punto de poner los enlaces arriba, mezclar los artículos… etc., como algunos habéis podido comprobar. Así que para evitar que quedase mal la he cambiado, y después de mover unas cuantas cosas y de cambiar unos colorines ha quedado esto. No puedo decir que esté del todo cómoda, pero es pasable. Que quede claro que en cuanto el fallo se arregle (o lo que quiera que pase), volveré a ponerlo todo como antes (si para entonces me apetece -.-). Entre tanto, agradecería mucho cualquier consejo sobre decoración y combinación de colores, porque no se me da muy bien (como podéis ver xDD). Saludos!!! ^^ 13/04/2007 18:48 Autor: celiadelgado. Enlace permanente. Tema: ACTUAL¡¡¡ No hay comentarios. Comentar. 14/04/2007"DE PELÍCULA"![]() Llevaba mucho, quizás demasiado tiempo sin pensar en nada. ¿Cómo era capaz únicamente aquél diminuto aparatito en hacerle olvidar todo? Parpadeó repetidas veces, para asegurarse de que seguía ahí, en su sitio, y que nada había cambiado. Aunque puede que ella quisiese en cierto modo que algo cambiase. Que de repente sonase un clic, y todo encajase, como en las películas. Pero aquello no era una película, era la vida real, y las personas no tenían un final feliz pensado de antemano. ¿O sí? De todas formas, si lo había no era para ella. Lo que le parecía injusto, pero al fin y al cabo, alguien se tenía que llevar la peor parte. Suspiró y se levantó, sin apagar la música que llevaba pegada a los oídos. Caminó tranquilamente, a su mismo ritmo, y pensó que momentos como esos sí que parecían sacados de una película. O de un videoclip. Pero no, ella no podría caminar así ante una cámara. Al final puede que le vida real fuese mejor. ¿Acaso los pasajeros del Titanic se habrían montado en el barco si hubieran sabido que morirían? Pues claro que no. A lo mejor el curso cambiaba, y todo mejoraba, pensó, mientras alzaba la cabeza para mirar las copas de los árboles. Sí, sería demasiado cruel que después de momentos como esos las cosas saliesen mal... ------------------------------------------------------------------- PD: Y sí, la de la foto soy yo xDDD 26/04/2007CAÍDA DEL CIELO (cuento para un concurso)![]() Un rayo de sol se filtró entre las cortinas de seda blanca, trepó lentamente por su mejilla, deslizándose por los párpados y más tarde por el pelo, arrancando reflejos dorados. Ella abrió los ojos poco a poco, y miró hacia la ventana, aún adormilada. La mañana había comenzado, y lo había hecho sin ella. Se incorporó poco a poco en la cama, echando a un lado las sábanas, también blancas y finas, y suspiró, aunque de su boca no salió sonido alguno. Sobre la almohada, al otro lado de la cama, reposaba una rosa roja, con rocío en los pétalos. Aunque también podían haberle echado simplemente agua por encima. Sin embargo, ella la recogió y la observó aún callada, acariciando las espinas delicadamente, mientras los rayos procedentes de la ventana iluminaban su tez, blanca como el mármol; fría como el hielo para algunos y conocida como el otoño para otros. Poco a poco, se levantó, y caminó delicadamente sobre las baldosas de mármol hacia un espejo, dónde se vio reflejada una vez más. Era la misma de siempre, delgada, blanca como la nieve, con el pelo demasiado largo, de un dorado demasiado brillante, y unos ojos demasiado claros para ser humana. Llevaba aún aquella chaqueta, pero no se la quería quitar, porque era de él, y aún conservaba su olor. Se acercó una manga a la nariz. Olía a flores, a rosas. La gente le decía que sus ojos eran de animal salvaje, y no sabían cuán equivocados estaban. Aquél animal había aprendido a amaestrarse solo, y ahora cumplía su condena en una jaula con grilletes. Más tarde, caminaba por la calle con los ojos entrecerrados y el pelo ondulante a su alrededor. Llevaba un vestido de seda blanca, demasiado fino y transparente para la estación en la que estaban, pero a ella no parecía importarle lo más mínimo. Tampoco parecían importarle los silbidos que llenaban el aire cuando ella pasaba, ni las caras que se giraban con la ceja enarcada. Mantenía la cara con una fría indiferencia, casi triste, pese a que ponía especial cuidado en que ese detalle no fuese visible a los ojos de aquellos seres, simples humanos, tan crueles y retorcidos a veces. Aún no podía desplegar sus alas y volar, aún no era el momento. La habían destinado a sobrevivir ahí, en aquél planeta, observando, analizando, contemplando y comunicando las situaciones vividas. La habían encarcelado en aquél frío lugar, tan diferente de las nubes sobre las que ella solía dormir, tan lejano ya del cielo, con tanta gente que se vivía olvidándose de vivir, con tantas lágrimas y tanto aire gris. Así que aún no podía volar, se limitaría a… sobreponerse a lo que le viniera, luego ya se vería. Más tarde, delante de ella se extendía toda la ciudad, con sus chimeneas humeantes, sus ladrillos oscuros y sus tuberías ruidosas. Estaba sobre un tejado, sentada sobre las tejas, apoyando la barbilla en las rodillas, con cara indiferente.El viento era frío ahí arriba, pero ella no parecía sentirlo, ni le molestaba que el pelo le acudiese a la cara y se le enredase en las pestañas o se le pegase a los labios. Estaba esperando, como cada día, con lo mismo que contar que siempre. Pronto, un rayo de luz se abrió paso entre las nubes y la iluminó como un enorme y brillante foco, que le cegaba y le impedía abrir del todo los ojos. Aunque sabía que no tenía ni porqué intentarlo, así que permaneció en la misma posición que antes. -¿Qué nos cuentas hoy, Ninfade?-dijeron unas voces de distintos tonos, entremezclándose las agudas con las graves, las gritonas con las susurrantes, hasta formar una sola voz extraña e inhumana. -Nada nuevo. Lo de siempre, estos seres no saben lo que hacen. Se matan entre ellos, ¿sabéis? No conozco a otra especie en la que se maten unos a otros por mandato de otros o simplemente por placer-soltó una risa sardónica-. Y se creen unos mejores que otros simplemente por tener distinto color de piel… no lo entiendo, por más que le doy vueltas no me entra en la cabeza. No pido que vivan en un mundo de colores y maravillas todos agarraditos de la mano, sólo… que tengan algo más de sentido común. -Ten paciencia. Los humanos son una raza extraña e imprevisible. Seguro que no son tan malos.-La chica resopló.-Además hemos mandado también a Soleo, para que te haga compañía y te ayude en tu empresa. Ninfade levantó la cabeza, con los ojos como platos. -Sí, ya me lo he encontrado, pero no me dijo que lo habías destinado aquí vosotros. ¿Por qué le habéis hecho esto a él? -Nos lo pidió. Quería ir… a por ti. -No tendría que haberlo hecho. Esto será su perdición. Yo ya estoy acostumbrada, pero a él… le acribillarán a balas en cuanto intente alzar el vuelo, por ser un objeto no identificado. Aquí tienen que controlar cada pájaro que surca el cielo, si no, no se sienten seguros.-dijo ella, desviando una mirada dolida.-Dejadle volver, por favor. -Dales un poco de tiempo.-respondieron las voces, desvaneciéndose poco a poco, y a los pocos segundos el foco de luz cesó y Ninfade se incorporó con cuidado. El aire agitaba su vestido y su pelo violentamente, y debajo de ella había unos treinta metros de caída, pero ella anduvo por las tejas tranquilamente, buscando algún sitio por el cual descender sin ser vista. De repente, alguien sopló cerca de su oído, y acto seguido una cabeza asomó por su hombro, susurrando: -Hola. Creo que me dejé mi chaqueta en tu casa. ¿Me echabas de menos? -Soleo-adivinó ella, sin volverse.-Ya me lo han contado. No tendrías que haber venido, te pueden matar. -¿Y a mi qué? Una vida sin riesgo es un rollo. Además, quería ayudarte y estar contigo, como antes. ¿Recuerdas? -Antes era diferente, Soleo…-replicó ella débilmente, pero no quiso aclarar nada más.-Vete. Es mi deber hacerlo, cuando termine volveré contigo. -¡Cuándo termines! ¿Y cuando terminarás, ángel?-La voz se alejó de su oído, hastiada-Esto es ahora tu vida. Observar a los humanos en un mundo lleno de… ¡violencia! ¿Quieres sobrellevarlo tú sola? ¿Es eso lo que quieres? -Vete.-respondió simplemente, y comenzó a andar para que él no viese las lágrimas que corrían por sus mejillas. La voz se calló, pero luego volvió a aparecer, otra vez en su oído, y más calmada. -Te esperaré. Y se desvaneció, dejando un soplo de aire con olor a rosas. Ninfae no pudo más. Se arrodilló y sollozó sobre las tejas, mientras dos alas blancas de pájaro le cubrían el cuerpo con su plumaje. -------------------------------------------------------------------------------- -Dinos qué ocurre, Ninfae. La chica tragó saliva. Sus ojos de animal salvaje habían vuelto a la carga, enrojecidos por el llanto, pero más desafiantes y decididos que nunca. -Cambiaré el mundo. Esto va a ir a mejor, los humanos tienen que entrar en razón. -¿Crees que podrás? Ella pareció dudar. -Alguien tiene que hacerlo. -¿Lo haces por volver son Soleo? -Sí.- ¿Para qué negarlo ya? -Muy bien, inténtalo. Suerte. Ninfae asintió seria, luego se dio media vuelta y anduvo por los tejados, mientras las alas se iban difuminando en su espalda, y el pelo ondulaba llevado por el viento, reluciente y dorado, como siempre, y un cuerpo espigado y blanco mantenía el equilibrio sin caerse, como siempre. Las voces suspiraron al unísono. Parecían cansadas. -Otro más. ¿Cuántos ángeles más van a hacer falta para que esto acabe? Y desaparecieron, y en la ciudad volvió a reinar la calma. Nadie conocía nada de lo ocurrido encima de ese tejado, ni lo sabrá nunca. ¿Podrá Ninfae cumplir con su propósito? |
*VivO pArA DeMoStRaR lO iMpOsIbLe*Felices los que nada esperan, porque nunca serán defraudados...
TemasArchivos
Enlaces
|