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TRES, DOS, UNO... ¡DISPAREN!

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Mi vida sigue tan aburrida como siempre. ¿Aburrida? Sedentaria, más bien. No es especialmente aburrido escribir y escribir sentada frente a un ordenador, con Linkin Park y Green Day retumbando en mis oídos, pero en cuanto lo apago y me doy cuenta de que llevo más de tres horas haciendo lo mismo por pura diversión y que, al fin y al cabo, no apago el ordenador ni me levanto a hacer otras cosas por pura pereza, me doy cuenta de que realmente no he hecho nada... útil (por decirlo así). Pero tampoco me apetece salir. Supongo que irá por temporadas, hace un año no habría rehusado ni loca una invitación para salir al centro, me la diera quién me la diera. Pero ahora prefiero refugiarme en mi habitación con mi Internet, mi Windows Media y mi tacita de cola-cao con cereales. Quién sabe porqué, serán los cambios hormonales estos. Pero estoy desarrollando unos dedos índices que vamos...

Hace poco volví de Port Aventura (vale, eso no es del todo sedentario, pero ha sido la excepción que confirma la regla, en todo caso) muy ilusionada, muy insolada y con un oído taponado por la acción del Dragón Khan y de el agua de la piscina, y que conste que aún me dura; estoy más sorda que de costumbre. El jueves tengo un examen de gimnasia que no espero que me salga bien. Llevo desde primaria intentando hacer el maldito pino en el aire, ¿y me va a salir ahora? y un cuerno. Y eso de colgarme boca abajo en una espaldera no me acaba de convencer. No sé, no sé... tengo las manos frías y la cara caliente, estoy medio adormilada. ¿Será el tiempo, o la acción de la pantalla al organismo humano? Yo que sé. Una de las pocas cosas que me animan a volver al instituto mañana es el resultado del anterior examen de matemáticas. Creo que me salió bastante bien, al menos para lo normal. No quiero hacerme ilusiones, pero me han dicho que si saco un siete o más me compran por fin la guitarra eléctrica, y es imposible no pensar en el color que va a tener (blanco y negro, o rojo y blanco xD), dónde la voy a poner... etc.

Bueno, el deber me llama. Tengo que copiar página y media de normas de seguridad con las herramientas para trabajar la madera (como si yo fuera a ser carpintera, vamos). Genial, perfecto para despertarme. En fin...

PD: No preguntéis por el título, simplemente me gustó xDDDD

01/05/2007 17:12 Autor: celiadelgado. Enlace permanente. Tema: DIARIO Hay 1 comentario.

NOBODY LIKES YOU, EVERYONE LEFT YOU, THEY´RE ALL OUT WITHOUT YOU, HAVING FUN... ( I )

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Es increíble lo que puede llegar a escribir una "ñiña" en su página. Y no, no me refiero a mí (aunque también xDD), sino a una amiga mia llamada Paloma (alias "Palomarch", o para los más conocidos "Palomaaaaaarch"), que espero que no me degolle (le gusta acuchillar) por haber escrito lo que voy a escribir aquí. Por razones de seguridad, gente sensible, embarazadas, hipertensos, etc, etc, absténganse y todo ese rollo. En serio xD Voy a copiar algunas de las opiniones más macabras de Paloma aquí, aunque no me hago responsable de lo que piensen, casi lo mejor sería no tomárselo en serio, o se podría romper todo el equilibrio que tienen sobre la realidad y todo eso... bueno, allá va xD

El calentamiento global.
Seré yo la que acabe con el medio ambiente. Voy a despilfarrar energía y agua, ya no compraré desodorante roll-on, sino en spray, lo que contribuirá a deshacer la capa de ozono. Nadie me va a impedir comprarme un coche potente y de alto consumo cuando cumpla los 18. Odio a los jipis. ¿Es que no se dan cuenta de que ya nos hemos cargado esta mierda de mundo en el que vivimos? ¿Qué mas dará que muramos antes o después, si total, vamos a morir igual?
La política.
Joder. La gente dice que todos los políticos son imbéciles. Yo creo que tan sólo algunos. Quien dice algunos, dice los fachas... Hay partidos para todo. ¿Que preferís, vivir en un estado de democracia y control donde van a la cárcel los criminales o en uno de anarquía, donde cada uno hace lo que le da la gana y se vive sumergido en un caos incesante? En fin, aquí cada uno puede opinar lo que le de la gana... Como suele decirse, buen talante, amigos.
 La anorexia.
Pero qué gilipollez es esta de las restricciones en Cibeles. Cáda uno tiene su complexión y punto. Yo estoy gorda: si quiero adelgazar es cosa mía. Y si no quiero, también. No por ver a cuatro sacos de huesos contoneando su pelvis en una pasarela voy a querer serlo yo también. ¿O no? No por ver a muchas modelos en anuncios con su tripa plana y sus tetas artificiales me voy a poner a vomitar todo lo que como para ser como ellas. ¿O no? El mundo de la moda es así. Siempre va a estar de la mano de la droga, el sexo, el dinero y, cómo no, la anorexia. Y siempre vamos a estar las gordas para ignorarlo.
Los pijos
Dioooooos! Yo antes era una de éstas, pero me di cuenta de que era una gilipollez. A ver. Qué prefieres: ¿Una divina bufanda de colores del Bershka o una aburrida de cuadros de vieja de Burberrys, por la que encima te cobran 60 € más? ¿Una preciosa camiseta de H&M con print de animalillos o una blanca de Polo Ralph Lauren , que probablemente se manche en el torneo de golf y tengas que comprarte otra? En los zapatos sí que soy pija, porque unas deportivas de Zara no aguantarían ni dos días. Menos en las bailarinas. Una tía con bailarinas de marca no es otra cosa que una pija. Además, me joden mis sábados de compras por las Inditex del centro: me he encargado de bautizar a Porches como "El cáncer de Independencia". Qué bueno. Nunca pruebes a pasar por la acera derecha de esa avenida un sábado, o una jauría de empitilladas y ramsveintitrésados se comerán tu bragas de Oysho. Como suele decirse: Si os reís de mi porque soy diferente, yo me reiré de vosotros porque sois todos iguales. ZARA POWER!
06/05/2007 14:08 Autor: celiadelgado. Enlace permanente. Tema: ACTUAL¡¡¡ Hay 3 comentarios.

NO COMMENTS xDDDD

Thanks, Sora xDDDD

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CAPÍTULO 21!!! (esto no acaba nunca xDDD)

20070508180806-dnangel-kiss-by-animetomboy.jpgJesse  

 

Planeamos con las dunas a nuestros pies, sin ver nada más que un suelo amarillo y un horizonte rosado.

Por una vez no era yo la que cargaba con la otra persona, y era reconfortante ser el pasajero. Enheas parecía no cansarse nunca, y aunque aún me preguntaba el cómo podía volar, lo dejé de lado y me dejé llevar, quitando que también me sentía algo ofendida por lo último que me había dicho el fantasma. Cada vez que intentaba protegernos hacía algo mal. Comprendía que él también quisiese ser el héroe, pero resulta que la más fuerte aquí era una servidora, y yo tenía que ejercer como tal. Además, las Nurvas no eran gente con la que se podía negociar: ellas, por muy finas que pareciesen, atacaban sin pensárselo dos veces, y el numerito que había hecho Enheas con la lanza no nos ayudó en nada. Ya le diría yo cuatro palabritas al fantasma ése en cuanto tuviese oportunidad…

 

Poco a poco, Enheas fue descendiendo, y me dejó suavemente en el suelo.

Luego se tumbó a descansar, pues se le veía rendido. Yo miré a mi alrededor: lo único que se podía ver era arena y más arena. Me quité la capa, porque la temperatura había subido bastante, y empezaba a sudar. El vestido tampoco me ayudaba mucho, con tantos volantes y tantas capas, era muy incómodo. Pero no lo rasgué, porque había leído en algún sitio que las capas mantenían la temperatura corporal, así que si me las quitaba sería peor.

-Enheas, escucha-le dije, arrodillándome a su lado- busquemos alguna sombra.

-Espera un momento-dijo él, cerrando los ojos.

Sin hacerle ni caso, le agarré de los hombros y lo arrastré hacia la sombra de la duna más cercana. El fantasma ni se inmutó, y yo me agarré las rodillas con los brazos y me quedé al lado suyo, preguntándome qué vendría ahora.

 

Habíamos huido de una fortaleza, habíamos sobrevivido en un bosque, incluso habíamos conseguido huir de unas Nurvas. Y ahora esto.

 

Ya no había motivo para nuestro viaje aparte que el de huir. Nunca podría destruir Oldawa, con tanta vida y tantos seres habitando en ella. Enheas me había hecho entrar en razón: mi vida estaba aquí, pese a que la mayor parte hubiese sido un engaño. Aún podía rectificar, aún podía servir de algo.

No atentaría contra Oldawa… al menos contra una parte de ella (las Nurvas podían ser una excepción). Intentaría averiguar más detalles del porqué de ése odio contra los humanos. Y ya que estábamos, de Enheas.

 

¿De dónde salía? ¿Hacia dónde iba? ¿Por qué siempre estaba allí cuando yo lo necesitaba? ¿Cómo es que siempre lo sabía todo?

Solamente era un fantasma… ¿no?

       

 

 

Jesse miró hacia el cielo. Ni una sola nube, ni un solo pájaro. El azul continuaba impasible, sin dejar que nada lo manchase. De repente, una sombra cubrió el sol durante unos instantes. Dos sombras.

Jesse entornó los ojos, sorprendido, y desplegó sus alas. Dos imponentes alas negras se extendieron de golpe a su derecha y a su izquierda, Jesse pegó un salto y voló rápidamente hacia el campamento de las Lavas. Una vez allí, planeó hasta llegar a la tienda de Firella. Todas las Lavas le conocían, le habían visto crecer, desarrollarse y convertirse en un fiero guerrero. Un fiero guerrero quizá algo ambicioso. Le saludaron distraídamente mientras caminaban de un lado al otro del campamento, realizando sus tareas de cada día.

Jesse apartó de un golpe la cortina y entró en la tienda. Firella estaba derramando su aliento de fuego sobre unos cuchillos, volviéndolos incandescentes. Los arrojó a la puerta de repente, al sentir una presencia, y Jesse tuvo que hacer gala de sus rápidos reflejos para poder esquivarlos.

-Uy, perdona-dijo ella con voz dulce-. Jesse, no sabía que eras tú. ¿Qué ocurre?

-He visto dos sombras en el cielo.

      -Se tratará de algún pájaro.

-Era más grande que un pájaro. En realidad era más grande que dos pájaros juntos.

-Pues será un dragón.-sentenció ella, examinando el filo de un puñal.

-¿Deseas que vaya a averiguarlo?

-Bueno, si tienes curiosidad, ve -cedió Firella, indiferente

 

Jesse se inclinó respetuosamente y dejó a la Lava ocupada con sus cuchillos. Cuando salió al exterior fue directamente hacia su tienda, decorada con motivos de guerra y cogió una lanza después de comprobar que estaba bien afilada. Acto seguido, se alejó andando del campamento sin que nadie se diese cuenta, volvió a desplegar sus alas y se elevó, buscando con la mirada a las dos figuras que había visto cruzar el cielo momentos antes.

   

Algo removió mi cabello y la arena me entró en los ojos. Me tapé la cara con las manos mientras me quejaba, y luego busqué a tientas a Enheas. Pero me empujaron bruscamente y caí al suelo. Cuando abrí los ojos, el fantasma estaba delante de mí con los brazos extendidos, y enfrente nuestro había… ¿un pájaro? Acerté a ver las alas, enormes y negras como el carbón.

Me incorporé y me adelanté a Enheas. Lo que me había tirado al suelo era… era difícil de describir. Un chico con el pelo rubio como la paja, y de ropajes negros. Y los ojos no me habían engañado al ver sus alas: eran tan reales como que salían de su espalda y se encorvaban a ambos lados de su cabeza, dándole un aspecto más amenazador aún. Pero a mí no me asustaba en absoluto, peores ocasiones había tenido que vivir.

 

Pero el chico pasó de mí y se dirigió hacia Enheas.

-¿Quiénes sois y qué hacéis aquí?-preguntó despectivamente, lanza en mano.

Enheas ni se inmutó, como de costumbre. Intentaba parecer valiente, pero yo sabía que estaba agotado. De hecho, jadeaba un poco y tragaba saliva constantemente.

-Nadie a quién debas tratar de esa forma. No estamos invadiendo tu territorio. El desierto es suficientemente grande como para que podamos convivir todos sin necesidad de disputas.

Buen discurso, sí señor. Lástima que al el chico de alas negras no se lo pareciese. Su mirada brilló aún más, y sus cejas blancas se curvaron hacia abajo en una mueca escalofriante. Acercó peligrosamente la punta de la lanza al cuello de Enheas.

-¿Cómo osas hablarme así?

Aquello ya era demasiado: Enheas estaba enfermo, y mientras yo lo cuidase, nada ni nadie podía hacerle daño. Y menos un tío de alas negras con cara de mala uva. Le aparté de un golpe la lanza y me planté enfrente de él con cara de enfado.

-Pero bueno, ¿se puede saber qué te hemos hecho?-Enheas me susurraba que me parase, pero yo, como de costumbre, no le hice caso-.No te conocemos de nada, y nos vienes con amenazas. Te haré yo la pregunta: ¿quién eres tú y de qué vas?

 

El chico pareció quedarse sin respiración durante un momento. Y Enheas también. Pero ya era hora de que dejase de hacerse el héroe y se ocupase de cosas verdaderamente importantes, como su debilidad. Yo podía arreglar las cosas mientras.

Esta vez la lanza apuntó a mi garganta. Detrás de mí, el fantasma se puso tenso. Pero él sabía tan bien como yo que si intervenía sería peor. Alcé la cabeza y tragué saliva. En uno de mis bolsillos algo pesaba mucho, y estaba aumentando de forma. Metí rápidamente la mano y saqué la pluma que había conseguido en el bosque de Los Pájaros Terrestres.

La pluma estaba mutando, se estaba volviendo grande y plateada en mi mano. Era una espada.

-¿Qué tipo de magia es ésta?-gritó el chico. Más extrañas eran sus alas…

 

Sonriendo, empuñé la extraña espada. Era ligera, y se adaptaba perfectamente a mi mano. Plateada, relucía cegadoramente bajo el sol del desierto. Era verdad que no tenía ni idea del manejo de la espada, pero al menos amedrentaría un poco.

Retrocedí un paso y di un tajo en horizontal, partiendo la lanza en dos.

Observé aliviada cómo la lanza se quedaba en un ridículo palo en manos del chico de las alas. Éste, con los ojos como platos, intentó recogerla del suelo, pero yo no le dejé. Ahora el que tenía un filo apuntando a su nuez era él, y ya no parecía tan valiente.

-Levántate-le ordené. Él se incorporó poco a poco, sin dejar de mirar a la espada.-Bien, ahora dime de dónde vienes y por qué nos amenazas.

-Este es el territorio de las Lavas-repuso él.

-Las Lavas nunca han detenido a nadie así únicamente por atravesar su territorio-intervino Enheas-. Y, que yo recuerde, nunca ha habido ningún hombre entre ellas.

-Yo soy el primero-dijo el chico, sonriendo.

-No te enorgullezcas tanto-le reproché yo, acercando aún más la espada a su garganta, y se le borró inmediatamente la sonrisa de la cara. Eso de tener el mando me estaba empezando a gustar.

-Llévanos hasta las Lavas-ordenó Enheas.

-Primero apartad esa cosa de mi cuello.

Bajé poco a poco la espada, hasta que se hundió el filo en la arena. De repente, volvió a convertirse en una pluma, alargada y azul. Me la prendí en el pelo, para advertirle al chico de que como intentase algún acto peligroso, le cortaría las alas.

-Vosotros podéis volar, lo he visto- nos dijo el chico.

Enheas y yo nos miramos durante un momento.

-Iremos andando.

   

La marcha fue agotadora. Andar era mucho más cansado, lento y aburrido que volar, y parecía que no llegábamos nunca. Pese a todo, habíamos elegido andar porque ni a Enheas le apetecía llevarme a mí, ni a mí me apetecía cargar con él, quitando que tampoco me hacía mucha ilusión que el chico de las alas descubriese que me podía convertir en dragón. Además, desde la tierra era  mucho más fácil vigilarle.

-Tendré que ponerle nombre-le comenté a Enheas, sosteniendo la pluma delante de mí.

-Yo la llamaría Adaetalp-respondió el, sin mirarme.

-Vaya… así que Adaetalp ¿eh? Tu no eres partidario de los nombres originales ¿verdad?-le dije, irónicamente. El esbozó media sonrisa.

Por delante de nosotros el chico de negro resopló despectivamente.

-Eh, tú, limítate a guiarnos.-le grité. Luego observé la pluma a contraluz con una sonrisa.

-Pues Adaetalp. 

Caminamos en silencio, cada uno sumido en sus propios pensamientos: el chico de negro enfurruñado, Enheas como siempre, algo distante de la realidad que le rodeaba, y yo daba estocadas al aire con Adaetalp. Al fin, el chico de las alas se volvió hacia nosotros y nos anunció que estábamos ya a pocos pasos del campamento de las Lavas.

-Si me dejáis, me adelantaré y anunciaré de vuestra llegada a mi señora.

-¿A Firella?-se extrañó Enheas.

-Ah no, tú no te mueves de aquí hasta que lleguemos, amigo-le amenacé yo. No me dejaría engañar tan fácilmente.

 

El chico de las alas entrecerró los ojos y su cara se volvió con una expresión homicida, pero aún así musito:

-Como queráis

Y se dio la vuelta de nuevo, pateando arena. Estaba claro que no era su costumbre que se le llevase la contraria.

 

Después de lo que parecieron horas caminando, vimos una inmensa humareda que ascendía al cielo y se perdía en él. Sin duda procedía de la inmortal hoguera que cuidaban las Lavas en el centro de su campamento.

Aquello nos dio fuerzas para acelerar el paso y llegamos en pocos minutos.

 

Aquello era un hervidero de gente y calor. Las Lavas corrían de un lado para otro, atareadas en sus quehaceres, y la hoguera en el centro del campamento crepitaba incansablemente. Las Lavas eran criaturas del fuego, y como tales no soportaban el frío. Pero encender una enorme hoguera en mitad del desierto en un día soleado me parecía un poco exagerado.

Enheas no sentía el calor, y el chico de las alas parecía que tampoco, pero yo no lo resistía, y me agobiaba, aunque la primera cantimplora que vi en el campamento me la derramé por encima, sin atender a las miradas extrañadas del fantasma y el chico de negro.

 Esquivamos Lavas, tiendas y chispas, hasta llegar a la tienda de Firella.

 El chico de las alas se paró enfrente de la puerta y volvió la cabeza, dudando. Con un gesto le obligué a entrar, y nosotros avanzamos por detrás de él.

 

La tienda estaba llena de tapices, alfombras y cortinas de seda, todo realmente lujoso y acogedor. Pero ni rastro de la Lava.

-Señorita Firella-llamó el chico, a un empujoncito mío-. He encontrado a los extraños que surcaban el cielo.

Acto seguido, una cortina dejó paso a Firella, reina de las Lavas, y la más bella y extravagante de todas ellas, posiblemente. Había oído hablar de ella, pero nunca la había visto, y me quedé embobada admirándola. Esta era una belleza distinta a las frías fracciones de Delta. Esta era una belleza exótica de piel morena y pelo rojo y largo. Me sentí sin formas y fea a su lado.

Pero ella no me prestaba atención. Se había quedado observando a Enheas de una manera significativa, como si ya se conociesen. Enheas le devolvía la mirada, y de repente me sentí furiosa. Así que decidí romper aquél momento.

-Señora Firella, es un placer conocerle. Hemos venido hasta aquí porque…

-Señorita, si no te importa-me cortó ella con una sonrisa amable, y dejó de mirar a Enheas. Me sentí aliviada.

-Perdón, señorita-le devolví la sonrisa-. Hemos venido aquí porque su… bueno, este chico-dije, mirando al chico de las alas, que me observaba con una mirada de advertencia-nos ha atacado en medio del desierto sin motivo alguno.

-¿Es eso cierto, Jesse?-preguntó Firella al chico, como una madre a punto de castigar a su hijo.

-Ama Firella-se disculpó él-. Me parecieron extraños y peligrosos. Pido perdón por atacarles-y me miró de una forma que era todo lo contrario a una disculpa.

-Si es así, asunto zanjado-exclamó Firella, alegre.-Viajeros, ¿cómo os llamáis?

-Yo soy la princesa Aritnem-al fin y al cabo, para ellos seguía siendo “la princesa”, aunque no me hiciera gracia descubrir mi nombre delante de la reina de las Lavas- y este es el fantasma Enheas.

Enheas inclinó la cabeza, pero no dijo nada.

-¿Desde cuando la tribu de las Lavas admite hombres?-preguntó, serio.

Todos mis intentos de parecer gente amable y pacífica a freír espárragos. Sin embargo, Firella no pareció contrariada, de hecho le sonrió de nuevo (haciendo que a mí me hirviese la sangre sin saber muy bien por qué).

-Digamos que Jesse tiene un… talento especial-dijo Firella observando con una sonrisa al chico de las alas. A él se le infló el pecho, y recordé lo asustado que había estado en el desierto con la punta de mi espada en la garganta. Firella debió advertir que nos lanzábamos rayos con la mirada, así que intervino y declaró que estaríamos cansados por la caminata, y que nos quedásemos en su campamento todo el tiempo que quisiésemos.

Yo iba a disculparme y decir que continuábamos nuestro camino (hacia donde quiera que fuésemos), pero Enheas no me dejó hablar y aceptó antes de que yo pudiese decir nada. Le lancé una mirada consternada, pero él no me atendía, estaba demasiado ocupado entablando una ronda de miradas con la Lava.

Apreté los dientes y pregunté por la tienda dónde nos íbamos a alojar.

Firella, sin dejar de mirar a Enheas, ordenó al tal Jesse que me guiase, y este se precipitó enfadado hacia la salida dándome un mal disimulado empujón al pasar por mi lado. Enheas no me siguió.

 

Casi no podía seguirle de lo rápido que iba, era imposible. Él se sabía el campamento de memoria, mientras que yo me choqué contra algunas Lavas para alcanzarlo y tiré varias mesas antes de llegar hasta su lado.

-Aquí es.

Se trataba de una tienda algo apartada de las demás, pero bastante acogedora, hecha de pieles, por supuesto. Entré. Una gruesa cortina separaba la cama del fantasma de la mía. Pensé amargamente que, a este paso quizá Enheas prefiriese dormir en la tienda de Firella. Sorprendentemente, en el interior hacía fresco, no el calor agobiante de fuera. Suspiré, sonriendo. Realmente, las Lavas sí parecían preocuparse por sus invitados.

 

-Lo he hecho yo-dijo una voz impersonal a mis espaldas. Me volví. El chico de las alas había plegado las alas, y estaba cruzado de brazos en la puerta.                    

No parecía enfadado.

-Entra si quieres-le animé yo, confiada de repente.

El chico pareció dudar.

-No me gusta el frío.

-Pero si lo has hecho tú, según dices.-dije, extrañada.

-No todo lo que hace alguien con la magia es de su agrado-respondió él, serio. Por unos instantes me recordó a Enheas, pero sacudí la cabeza para alejar esos pensamientos tan estúpidos. Enheas era Enheas y… “no deberías tomarte sus flirteos tan a pecho” me dijo una vocecilla irónica en mi cabeza.

 

-¿Te preocupa algo, princesa?-me dijo el chico de las alas desde fuera. Hasta él lo había notado.

-Sí, vamos, a ti te lo voy a contar, precisamente-me arrepentí de inmediato de mis palabras al ver su cara-. Lo siento, lo siento. No pretendía decir eso-dije, mientras me levantaba-. Esto… ¿tú sabes si Firella tiene algún… errr… romance?

Jesse se dobló de risa, y yo me puse roja como la grana.

-¿Tanto te importa?-respondió el, entre carcajada y carcajada.

-No, no, es solo curiosidad-me apresuré a añadir-. Digo yo que siendo tan bella como es, no era de extrañar que tuviese muchos pretendientes.

Jesse me miró y sonrió, apoyando la espalda en una palmera.

-A ti lo que te preocupa es que esté liada con el fantasma, ¿no?

-¿Liada?

-Quiero decir, que tenga algún rollo… que ella y el fantasma tengan una historia.-Se le veía algo apurado. Vaya palabras tan extrañas.

Bajé la cabeza. No quería reconocerlo, pero no tenía otra opción.

-Sí, vale, me preocupa.-murmuré. Mira que tener que contarle justamente eso al estúpido del chico con alas… que suerte la mía.

Él se me acercó sin dejar de sonreír, y me levantó la cabeza con las manos, como hacía Enheas.

-Quédate tranquila. El fantasma y Firella no están liad… enamorados.

-¿Cómo lo sabes?

-Lo sé. Podría jurártelo por lo que quisieras.

Su sonrisa me tranquilizó, y de repente pensé que era bastante irónico que él, precisamente él, me estuviese tranquilizando en ese momento. Si hace poco se comportaba como un crío malcriado, ¿qué le había pasado?

Se estaba acercando aún más… y lo que era peor, su cara a la mía, su boca a la mía… sus ojos estaban algo más altos que los míos, puesto que él era más alto, y un azul eléctrico me atravesó las pupilas. Pero él entrecerró los ojos y se inclinó un poco, dispuesto a… ¿besarme?

Entonces, justo cuando sus labios ya rozaban los míos, yo, con los ojos abiertos como platos y el corazón a cien, hice el primer movimiento reflejo que se me ocurrió.

¡Plaaaaf!

 

Jesse salió disparado hacia atrás y cayó al suelo de espaldas. Desde el suelo, se me quedó mirando con la boca abierta, tocándose la marca roja que le había hecho en una mejilla. Yo me quedé ahí plantada, pálida y tragando saliva. Me dolía la mano. Menuda torta le había metido al chico. ¿Pero a qué había venido eso? Me restregué la manga del vestido por los labios con violencia. No quería que quedasen señales de aquello. Mi primer beso no sería para él.

 

-¿A qué ha venido eso?-me preguntó él, levantándose a trompicones.

Estaba a punto de abrir la boca cuando otra voz intervino fríamente. Una voz  que yo conocía muy bien.

-Vete-ordenó Enheas. Sus ojos eran como dos puñales de hierro. Se acercó a Jesse por detrás y le agarró del cuello de la camisa bruscamente, levantándolo en el aire.-Como te vuelvas a acercar a la princesa, te juro que te cortaré las alas, hombre-pájaro. Ahora vete.

Jesse reaccionó rápidamente. En cuanto el fantasma lo soltó, desplegó las alas y se elevó en el aire, batiendo las alas sin parar.

Enheas se me quedó mirando indescifrablemente.

-Gracias-susurré yo, mirando al suelo. Vaya escena que se había formado.

 

Enheas no respondió. Pasó por mi lado, pero antes de proseguir, se detuvo un segundo, se inclinó y juntó sus labios con los míos. Sólo un segundo. Luego se retiró y siguió andando, dejándome a mí con los ojos más abiertos que antes, si se puede, roja de pies a cabeza y con el corazón saliéndoseme del pecho.

Me volví rápidamente, pero Enheas ya no estaba allí: había desaparecido, como siempre.  

Me apoyé en una palmera y suspiré.

Demasiadas emociones en un solo día.

08/05/2007 18:15 Autor: celiadelgado. Enlace permanente. Tema: RELATOS Hay 2 comentarios.

YEAH, BABY!!!!

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Es blanca y negra, es reluciente, es plateada, es eléctrica… ¡y es mía! ¡muahahahahaaa! (véase cara de psicópata alegre).

 

Sí, nunca creí que un ocho y medio en matemáticas fuera tan… bueh, el ocho y medio es lo de menos, lo importante es que ¡tengo guitarra! Por fin. Bueno, vale, por ahora no soy un as, de hecho se me rompió una cuerda al afinarla por ponerla una octava más alta… pero el caso es que la tengo, y cuando aprenda a tocarla ya… ya veréis xDDD

Ireth, ahora podremos tocar juntas… como podamos xD

Me sé un ritmillo mu chulo de rock-and-roll, que es mejor que nada… y dentro de poco aprenderé más cosas, así que… ¡estoy muy contenta!

 

En fin, me voy a practicar (uséase, a tocar las cuerdecillas a ver que suena, que hasta ahí llego ^^U).

 

Adeuuuu!!!

12/05/2007 17:32 Autor: celiadelgado. Enlace permanente. Tema: DIARIO Hay 5 comentarios.

PARIDOPEDIA!!!! ^^

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A petición de mi amiga Lolarch, y por simple moral, hago un poquillo de plublicidad (o algo así) de una página que hemos montado Palomarch, Lolarch y yo llamada "Paridopedia", dónde, como su nombre indica, colgaremos paridas de cuando éramaos pequeñas, o simplemente que tengan algo que ver con nosotras o que nos hagan gracia. Todo, por supuesto, explicado científicamente.

El enlace a tal página lo voy a poner ahora mismo entre los demás (como me ha sugerido delicadamente Lolarch xD), y para introduciros un poco os "daré a probar" parte del producto. Atentos a lo que viene a continuación:

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Videojuegos... searching definition... ordenating species... ok. Thats right.

Bueno, después de esta parida de introducción a lo spanglish (otro día hablaré del Spaninglish ^^), procedo a anilzar como buenamente pueda los tipos de videojuegos. Vale, esto va a costar.

(ACLARACIÓN: Estos próximos párrafos son únicamente para hacer gracia. No me hago responsable de las opiniones; yo misma soy una friki de los videojuegos. ¿Queda claro? Bien).

*Peleas (1ª phase):

Útiles para desahogarse, hasta que te matan de una vez y entonces te desahogas dándole de leches a la videoconsola en particular. Algunos "expertos" (¡Ja!) declaran que pueden crear violencia peligrosa. Yo creo que con tener un poco de cabeza y no ir por la vida pensando que llevas una espada de mitrilo o un látigo de cuatro colas (heredado de la tribu de hombres-lobo con los que te criaste en tu tierna infancia), y pensando que al primer carterista que te robe la tarjeta del bus le tienes que hacer un 250% de daño para pasar de fase (+ bonus si le explotas la cabeza), es suficiente. La verdad es que sería gracioso conocer a alguien así. Bueno, que son entretenidos y sirven para fardar cuando te los pasas con las mejores armas. Punto.

*Rol (2º phase):

Estos son mis preferidos, no me preguntéis porqué. Pensaba que no tenía suficiente cabeza para pasar del primer templo, o torre, o cueva, o santuario, es igual. Y de hecho no la tengo, porque se los pasa mi primo... pero eso ya es otra historia.

Equipos de tios buenos y chicas de escasa ropa, pero eso sí, todos muy amigos, que con espadas de hierro, bronce, mitrilo o lágrimas de wybern trabajadas por elfos de las oscuras cavernas, de dedican o bien a salvar al mundo... o bien a lo mismo, pero desde distintos puntos de vista (casi siempre acaban haciendo lo mismo). El protagonista suele ser autista, la curandera muy recatada ella, el graciosillo de turno (que normalmente suele llevar un hacha o similar), la heroína lista a la que nadie atiende (porque están demasiado ocupados consolando a la curandera), y el mago soso al que únicamente se entrena porque los ataques son buenos.

Normalmente, más o menos al final del juego aparece el tio-la-leche-de-bueno-que-se-carga-a-todos-de-un-ataque (abreviado normalmente en "la leche!!!!"), y entonces es cuando te cagas en todo lo cagable porque el antes nombrado no se te había aparecido hace unas quince fases.

*Bélicos (3ª phase):

"¡Oh, James! ¡No, no arriesgues tu vida, no es necesario! ¡Tú eres un buen tío, James! ¡James, no! ¡¡Nooooooooo!! ¡Malditos, habéis matado a James! ¡James! ¡Dime algo, soldado!"

Quieras que no se te acaba soltando alguna lagrimilla... y es que el James eran tan buen tipo... él sólo quería volver a su casa con su familia cuando la guerra terminase... pero claro, los de Capcom no tienen piedad y se lo cargan a la mitad de la historia. Y ya sólo quedas tú, el soldado autista que sigue al rebaño, y el jefe cargante que siempre va por delante tuyo diciéndote que los Japos tienen acorralados a John, y al que no hay maldita manera de cargarse de un balazo. Y es que es más cargante que los enemigos. Los balazos destrozan los oídos, eso sí. ¿Por qué no hay una sola pistola con silenciador en el maldito juego?

*Pokémon (4ª phase):

Entrenador Pokémon: pre-adolescente que se cree la leshe con colacao a los 10 años por poder tener un bicho que lo único que repite es su nombre metido dentro de una bola, para que luche por el sin ningún tipo de sueldo fijo. Gorrón sin fronteras (se acopla en la primera casa que ve porque ha hecho amistad con el habitante; los dos tienen un bicho) con una potra que no se la aguanta ni el/ella, pues el Team Rocket, que no tienen nada mejor que hacer y son más malos que la sopa de Serunión, se acaban yendo volando de nuevo ellos solitos. O eso o vencerlos de dos ataques. En resumen: nunca llegará a ser presidente de Pokémonlandia. Y mi perra nunca llegará a ser un Pikachu decente, por mucho que lo intente (desengaños de la vida).

*Carreras (5ª phase):

Videojuegos que al quinto circuíto acaban aburriendo de lo repetitivos que pueden llegar a ser. No hay mucho que contar de estos, a parte de que los conductores pueden llegar a ser bastante feeeos (/as). Probad a jugar a uno de estos algún día con la 5ª sinfonía de Bethooven en vez de la música maquinera que les encasquetan. Juaz juaz juaz.

*Survival Horror (6ª phase):

Personalmente nunca he jugado a uno de estos. Aunque me parecen interesantes, quitando a los bichos feos que se te aparecen dando sustos a la mitad de la fase en rincones oscuros con música espectral (o peor aún; sin ningún tipo de música). Para mí que la peor enemiga tendría que ser la señora cafre de la limpieza, la que tiene que limpiar todas las "cositas" que dejan los zombies desparramadas por el suelo. ¿Os lo imagináis? ¡Super Ataque mocho-desinfectante caducado! Qué miedo...

19/05/2007 16:30 Autor: celiadelgado. Enlace permanente. Tema: OCURRENCIAS AND CO. Hay 1 comentario.

AFÓNICA

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"Te voy a hacer una oferta que no vas a poder rechazar... ¿capichi?"

Mi perra baja la cabeza y se va de la habitación cuando le digo esto, y es que realmente parezco Il Padrino versión chica adolescente (bueno, no es una versión muy creíble pero sirve xDD). Sip, estoy afónica perdida. Faringitis, y hace poco se me juntó con un resfriado, así que figuraos como estoy. Zombie perdida. Aunque ayer estaba peor. Hice un intento fallido de problemas de matemáticas, terminando por mandar directamente a la mier el teorema de pitágoras y todas sus variantes, junto con el punto de gravedad de un triángulo y la suma de ángulos de un cuadrángulo escaleno romboide sumadre... bueno, normalmente lo hago todos los días, pero ayer más (que ya es decir). Lo bueno es que llevo desde el martes en casita, y me he saltado un exámen de Sociales, que intentaré que no me cambien a mañana, porque como ya he dicho estaba demasiado zombie como para ponerme a empollar el homo erectus (LOL*, ¿a qué salido se le ocurrió ese nombre? Hace poco creo que leí de un tal "homo ergasmus", lo juro. ¡Los historiadores son unos salidos!).

Ahhh... y mañana por la tade tengo concierto. No, no me he convertido en estrella del rock de la noche a la mañana (¡joooo!), es que estoy en un coro. Sí, en el coro del instituto, y la verdad es que no sonamos nada mal. Pues eso, que mañana en el concierto voy a tener que hacer playback, porque como suelte un gallo en "Hijo de la Luna" (y eso que me paso la canción haciendo "dara, dara, dara, dara", emocionante), las de bachillerato me descuartizan.

Así que nada, aquí en casita me he pasado los dos últimos días; con Saria siguiéndome a todos lados, esperando a que le diese un trocito de chocolate (¡y mira que vicia el chocolate! llevo ya tableta y media fijo) y mordiéndome cuando se aburre. Hoy le he hecho dos coletas y le he puesto pincitas por el pelo, y estaba más mona... aunque luego se lo he tenido que quitar, porque se las comía y porque fijándose uno bien parecía sacada de una seria "galáctica" cutre-americana para cañajos. Pero igualmente me sigue a todos lados. Ains... qué haría este bicho sin mí... (vivir tranquila y en paz xDDD)

Bueno, hasta mañana... se me ha olvidado tomar el Ibuprofeno y el Sekisán. Hay que ver la de cosas que te recetan por una faringitis... bueno calla, que mañana tengo que cantar. ¡A por el Ibuprofeno y el Sekisán!

*LOL= Lots Of Laughs (uséase, algo así= xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD)

24/05/2007 23:47 Autor: celiadelgado. Enlace permanente. Tema: DIARIO Hay 8 comentarios.




*VivO pArA DeMoStRaR lO iMpOsIbLe*

Felices los que nada esperan, porque nunca serán defraudados...

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